Si lo que la Voluntad de Dios dispone para ti es paz y dicha absolutas, y eso no es lo único que experimentas, es que te estás negando a reconocer Su Voluntad. Su Voluntad no fluctúa, pues es eternamente inmutable. Cuando no estás es paz ello se debe únicamente a que no crees que estás en Él.
Más Él es Todo de todo. Su paz es absoluta y tú no puedes sino estar incluido en ella. Sus leyes te gobiernan porque lo gobiernan todo. No puedes excluirte a ti mismo de Sus leyes, si bien puedes desobedecerlas. Si lo haces, no obstante, y sólo en este caso, te sentirás sólo y desamparado porque te estarás negando todo.He venido como una luz a un mundo que en verdad se niega todo a sí mismo. Dicho mundo, es por tanto, una ilusión de aislamiento, que se mantiene vigente por miedo a la misma soledad que es su ilusión. Os dije que estaría con vosotros siempre, incluso hasta el fin del mundo. Por eso es por lo que Soy la luz del mundo. Si estoy contigo en la soledad del mundo, la soledad desaparece. No puedes mantener la ilusión de soledad si no estás sólo.Acordarte de mí es acordarte de ti mismo, así como de Aquel que me envió a ti.Únete, pues, a mí en alabanza de Él y de tí que fuiste creado por Él. Éste es nuestro regalo de gratitud hacia Él, que Él a Su vez compartirá con todas Sus creaciones, a las que da por igual todo lo que es aceptable para Él. Por ser aceptable para Él, es el regalo de la libertad, que es lo que Su Voluntad dispone para todos Sus Hijos. Al ofrecer libertad te liberarás.
La libertad es el único regalo que les puedes ofrecer a los Hijos de Dios, ya que es el reconocimiento de lo que ellos son y de lo que Él es. La libertad es creación porque es amor. No amas a quien tratas de aprisionar. Por lo tanto, cuando tratas de aprisionar a alguien, incluyéndote a ti mismo, no le amas y no te puedes identificar con él. Cuando te aprisionas a ti mismo pierdes de vista tu identificación conmigo y con el Padre. Tu identificación es con el Padre y con el Hijo. Es imposible que te identifiques con uno y no con el otro. Si eres parte de uno, eres parte del otro, ya que ambos son uno. La Santísima Trinidad es santa porque es Una.
Si te excluyes a ti mismo de esta unión, estás percibiendo a la Santísima Trinidad como desunida. Tu no puedes sino estar incluido en ella porque la Santísima Trinidad lo es todo.

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