Confiar en tus hermanos es esencial para establecer y sustentar tu fe en tu propia capacidad para trascender tus dudas y tu falta de absoluta convicción en tí mismo. Cuando atacas a un hermano, proclamas que est´limitado por lo que tu has percibido en él. No estás viviendo más allá de sus errores. Por el contrario, estos se exageran, convirtiéndose en obstáculos que te impiden tener conciencia del Ser que se encuentra más allá de tus propios errores, así como de sus aparentes pecados y de los tuyos.
Uno de los mayores obstáculos que ha impedido tu éxito ha sido tu dedicación a metas pasadas y futuras. El que las metas que propugna este curso sean tan extremadamente diferentes de las que tenías antes ha sido motivo de preocupación para tí. Y también te has sentido consternado por el pensamiento restrictivo y deprimente, de que, incluso si tuvieses éxito, volverías inevitablemente a perder el rumbo.
Reconoceremos que hemos perdido de vista este objetivo si de alguna manera la ira se interpone en nuestro camino. Y si se nos ocurre pensar en los pecados de un hermano, nuestro restringido foco nos nublará la vista y nos hará volver los ojos hacia nuestros propios errores, que exageraremos y llamaremos "pecados".De modo que, por un breve intervalo, de surgir tales obstáculos, los trascenderemos sin ocuparnos del pasado o del futuro, dando instrucciones a nuestras mentes para que cambien de foco, según decimos:
No es esto lo quiero contemplar.Confío en mis hermanos, que son uno conmigo
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